Haalchin: Un saludo a los trabajadores

Dentro de lo que implica la construcción de los pueblos, siempre existen actores que contribuyen de manera implícita en un trabajo necesario para sostener viva la memoria, el micrófono de Prensa Fueguina le dio la palabra a uno de ellos.

Margarita Maldonado es una mujer a quien siempre vamos a ver involucrada en el aporte sobre la puesta en valor de la identidad de los pueblos originarios de la Provincia de Tierra del Fuego.

Al ser consultada sobre su ascendencia nos comenta “Mi madre hace la escuela en la Misión Salesiana, ella sale de ahí sabiendo limpiar, cocinar y planchar, para formar una familia, criada en la ciudad, en la calle Moyano 468 y ahí nacimos todos sus hijos, en el Batallón de Infantería de Marina N°5 y ella hace su vida acá de donde nunca se fue, hasta los 91 años”.

Respecto a Don Jose Maldonado apunta que llega a Río Grande, teniendo alrededor de 17 años, y comienza a trabajar como uno de los primeros mecánicos de la Misión Salesiana, el primer mecánico de la Cooperativa Eléctrica, que estaba en Rivadavia y San Martin, siempre como mecánico. Luego se conocen con su madre, se casan y llegan los hijos.

En el camino Margarita va descubriendo como un libro que se ojea parte de su historia “Ona es una palabra Yagan, ellos nos llamaban Onas, gente del norte. Nosotros si bien sabíamos de muy chiquitos que mi madre era hija de una india Ona, nos decía que no digamos nada en la escuela, por miedo a que se burlen, nosotros crecimos sabiéndolo, pero tomamos conciencia de grande yo a los 33 años, más o menos”.

En esa toma de conciencia apunta “Decidimos formar una comunidad con mi hermano Rubén Darío Maldonado, quien es el presidente de la Institución, trabajando, poniéndonos la camisera y levantar la bandera del Pueblo Shelknam, sentir ese compromiso conmigo misma principalmente, siempre se decía que no existían, que se murieron, que los genocidas limpiaron todo en Tierra del Fuego, hasta hoy en día se apuesta al etnocidio y muchas personas se preguntan si en verdad ya no quedo nadie en Tierra del Fuego, y estamos nosotros acá”

“Actualmente se fueron sumando, se empieza con esta historia de repetir nuestras raíces, nuestra historia, mi hermano, junto con Amalia Gudiño, junto con los mayores del momento, mi madre, Don Segundo Arteaga, mucho otras personas, Santiago Rupatini, Don Garibaldi Honten, Julio Leguizamon, entre otros y bueno después nosotros por supuesto empezamos a acompañar y así nos fuimos armando como comunidad, la familia de Lola Kiepja, Salamanca, la familia Arias, Daniel Isgro, los Ishton, Imperial, Pantoja, varios, pero de los que estamos trabajando siempre somos quienes formamos el centro, siempre trabajando mucho, con mucho sacrificio, constituyéndonos y trabajando por nuestros derechos, por nuestra identidad, gracias a ello conseguimos el tema de las tierras, una lucha muy grande, conseguimos el 50% de las tierras y el correo que está ahí en calle Mackinlay”.

Margarita es una mujer que la vemos involucrarse siempre “Yo lo que aprendí, es que esté el gobierno que esté yo tengo que salir a trabajar igual, levantar la bandera del pueblo Selknam y ser reconocida y ser acompañada por los políticos. Hay mucho que están comprometidos, que nos abalan, y el reconocimiento tiene que ser acompañando, hoy en día levantar una bandera, decir quiénes somos, es una forma de educar a la gente, yo soy una educadora ancestral, yo voy enseñándoles para que puedan entender este trabajo de mantener viva la historia de mi pueblo que es el pueblo de todos”

Uno de los hitos que marcó su historia fue la creación de su primer libro “Entrar en ese mundo de donde vivían, como se pintaban el cuerpo con la grasa, como recolectaban los alimentos, los mariscos, consumirlos, como reciclaban, armando sus piezas, con piedras, piedras filosas, los tendones. Todo eso yo lo llevé a la práctica para poder decir, nosotros vivíamos, sentíamos, pensábamos, amábamos, nosotros caminamos la Tierra del Fuego entre las tempestades también, una lucha contra el frio, contra el viento, y yo traté de vivir eso y poder contarlo.”

Sobre sus emociones “Lo traté de vivir para poder sentirlo y transmitirlo, un sentimiento muy fuerte, al principio un dolor una angustia, y el encontrar el por qué, me llevo a caminar otros rumbos que me fueron fortaleciendo y es lo que hace que yo pueda mantener viva esa historia, porque ellos hoy no están pero estamos nosotros para mantener la historia viva y que no muera en el olvido, el sentir, el latir en el corazón”

Si hay algo que siempre puede verse en cada uno de los encuentros que Margarita lleva adelante con las nuevas generaciones es que los atrapa, que los transporta con sus narraciones “ En las escuelas en las instituciones en los lugares donde doy mis talleres, la gente siempre me recibe con mucho cariño y mucho respeto, hay que sacarse el sombrero con las Instituciones Escolares, lo que son los docentes, el trabajo que hacen con los niños, para que cuando yo llegue a la escuela que muchos no quieren entender que viene una mujer vestida, siempre preguntan si voy a ir vestida, o descalza, entonces yo les digo, esta soy yo, tengo que venir disfrazada porque si yo tuviese que ponerme mi ropa ancestral ustedes sí que se reirían, van a decir que estoy loca, pero así entramos en una linda conversación y es muy fuerte para mí, es como un alimento espiritual que me fortalece día a día”.

El legado de Margarita y los fundamentos “Esto es una vocación y como digo yo es una adicción a la cultura, es lo que voy a dejarle a mi familia y a la sociedad de Tierra del Fuego, hoy estoy firme estoy preparando un material para llevar dentro de poco a una muestra en Buenos Aires, donde presento una ponencia de la segunda edición de Entre Dos mundos, y yo voy caminando y en esa huella puedo ver que no tengo a nadie aun que me siga, entonces por ello hay que seguir”.

A los trabajadores en su día “Les pide que amen más a este lugar, que respeten a quienes son los primeros habitantes de esta tierra, a quienes han venido y los ha cobijado y amado tan profundamente que sigan aportando en nuestra Tierra del Fuego, que cuiden la ciudad, porque esto no es de los políticos esto es de nosotros. Tenemos que cuidar nuestra ciudad, para nosotros y para los otros. Yo amo profundamente esta tierra y no pienso ni en sueño irme de este lugar, entonces quisiera ver eso, mas personas comprometidas que se arraiguen y que elijan ser acá, esta no es una tierra maldecida, es una tierra que fue muy cuidada, valorada y amada”.


 

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